Los cuentos son...

El sueño.
La historia de un chico que, agotado por su triste vida, duerme y sueña cosas que jamás habría imaginado, aún cosas simples, como ver el atardecer.

Problemas de comunicación.
La misma historia, el mismo hecho. Como dos personas ven su relación desde puntos de vistas diferentes. Lo que piensan y callan.

8:36.
Un asesino a sueldo murió. Pese a que siempre vivió de la muerte, todavía no entiende cómo es estar muerto. Y su celular solo marca una hora: 8:36

Problemas de comunicación. Capítulo ll: "Ella que no llega"

Dicen que las novias siempre llegan tarde, es como una tradición, como la de que el novio no puede ver el vestido. Pero, ¡mierda! ¿por qué se tarda tanto?. O sea, ¿no se da cuenta que estoy cagado hasta las patas?
Menos mal que ella es la que se quería casar, porque yo... Yo le di a entender que no era necesario que nos casemos, pero ella no entendió o no se que onda. Obvio, tampoco daba para decírle de una: "Che, todo bien con que vamos a tener un bebé, pero recién tengo 25 años, no me quiero casar". Me hubiese matado. Me hubiese pegado... Capaz me mandaba una de esas cachetadas que me calientan. Como la vez que compré la Nintendo con la plata para las vacaciones.
Todo fue un malentendido. Porque José y Mario querían comprarse una Nintendo, pero en el laburo no les pagaban o no se que onda, porque nunca entendí en que trabajan. En fin, yo les ofrecí prestarles la plata que teníamos en la latita y después ellos me la devolvían, con intereses. Pero ella no se los banca a los chicos. Convengamos que tiene sus motivos. A ella le encantaba que yo salga con mis amigos. Una vez salimos juntos a una bailanta. Era joda. Yo siempre quise ir a una bailanta pero para ver no más. Se me acercó un gato terrible. Tenía unas tetas, una cola que ahhhhh. Y encima me bailaba con el ojete apretándome el bulto. Me calenté, soy hombre. Y como hombre asumí que estuve mal y le conté y le pedí disculpas pero bue. Desde esa vez no se los banca.
En fin, cuando fui a contarle a Guillermina que pensaba prestarles la plata a los chicos con intereses, empezó a gritarme, yo la mandé a la mierda, me pegó una cachetada con mucho ruido, yo la zamarreé, ella empezó a gemir y cuando quise acordar estábamos los dos en pelotas y...
Juro por mi vida que no sé que pasó. Miles de veces cogimos sin forro y siempre acababa afuera. Pero esa vez... Y ahora nos vamos a casar, si viene, porque ya se está pegando un lindo retraso, y eso me da miedo...