Justo cuando logré acomodarme en el asiento del auto, la duda en persona se presentó ante mí. Cuando ya me había acomodado, con lo grande que es éste vestido, me pregunto ¡¿no podría haber dudado antes?! No, no pude. Una vez más esperando al momento más inoportuno. Como aquella vez... Si no hubiese sid...
Todo comenzó por esa estúpida pelea, por una estúpida consola de videojuegos. Fue en junio, recuerdo el color de los árboles de la plaza. El plan era juntar una buena suma de dinero antes del verano, para viajar y vacacionar juntos en esa playa secreta que tantas veces mencionaron. Juntamos buena guita, no faltaba tanto. Sí, nos privamos de algunos gustitos, pero al fin y al cabo, valía la pena. Valía, porque después no valió más. Por culpa de sus roñosos amigos. Él siempre se deja llenar la cabeza por esos pelotudos y después claro, ellos se lavan las manos y nos terminamos puteando y...
Encima me pide que sea amable con ellos. Es un hijo de puta. Las veces que me habrá guampeado empedo por culpa de los pendejos esos. De él también, porque él me guampeó, pero si sus amigos fueran más ubicados... Él no es así, sólo es bastante pajero que se deja llevar por los amigos. Idiotas, no se dan cuenta que tienen casi 25 años. Cuarto siglo encima y no son capaces de razonar, pero ni una mierda son capaces de razonar.
Estoy segura que el día que se compraron la Nintendo el diálogo fue así:
-Che, Nacho, ¿y sí compramo' una Nintendo?
-Naa, ni da. Además con qué plata? Porque la plata de la latita no la toco ni empedo.
-Sí, dale, si en un mes o dos la recuperamos...
Y él que es taaaaan "bueno"...
Encima tiene el descaro de venir a decirme "Amooor, no sabés lo que compré con la plata de la latita..."; "pero quedate tranquila, si en un mes los chicos la juntan de vuelta y ya está".
Tendría que haberle pegado más fuerte. Tendría que haberle partido la cara del cachetazo. Pero no, le pegué despacio. Y él me empezó a sacudir. Le grité lo más fuerte que pude y el me sacudía de los brazos. Hijo de puta. Sabe que me caliento. Sacudón va, grito viene...
Fue el beso más hot de mi vida. Gracias al cielo que me haya besado así. El sexo de reconciliación es el mejor. Casi dos horas garchando. A lo bestia, sin cariño, sin amor. Lo único que nos pasaba por la mente era el placer, la lujuria.
Acabó adentro. No se cómo no me di cuenta, o él o quien sea. Tampoco nadie nos obliga a casarnos, somos grandes, pero bue...
Ahora ya es tarde. Ya estoy llegando a la Iglesia. De última, existe el divorcio.
Todo comenzó por esa estúpida pelea, por una estúpida consola de videojuegos. Fue en junio, recuerdo el color de los árboles de la plaza. El plan era juntar una buena suma de dinero antes del verano, para viajar y vacacionar juntos en esa playa secreta que tantas veces mencionaron. Juntamos buena guita, no faltaba tanto. Sí, nos privamos de algunos gustitos, pero al fin y al cabo, valía la pena. Valía, porque después no valió más. Por culpa de sus roñosos amigos. Él siempre se deja llenar la cabeza por esos pelotudos y después claro, ellos se lavan las manos y nos terminamos puteando y...
Encima me pide que sea amable con ellos. Es un hijo de puta. Las veces que me habrá guampeado empedo por culpa de los pendejos esos. De él también, porque él me guampeó, pero si sus amigos fueran más ubicados... Él no es así, sólo es bastante pajero que se deja llevar por los amigos. Idiotas, no se dan cuenta que tienen casi 25 años. Cuarto siglo encima y no son capaces de razonar, pero ni una mierda son capaces de razonar.
Estoy segura que el día que se compraron la Nintendo el diálogo fue así:
-Che, Nacho, ¿y sí compramo' una Nintendo?
-Naa, ni da. Además con qué plata? Porque la plata de la latita no la toco ni empedo.
-Sí, dale, si en un mes o dos la recuperamos...
Y él que es taaaaan "bueno"...
Encima tiene el descaro de venir a decirme "Amooor, no sabés lo que compré con la plata de la latita..."; "pero quedate tranquila, si en un mes los chicos la juntan de vuelta y ya está".
Tendría que haberle pegado más fuerte. Tendría que haberle partido la cara del cachetazo. Pero no, le pegué despacio. Y él me empezó a sacudir. Le grité lo más fuerte que pude y el me sacudía de los brazos. Hijo de puta. Sabe que me caliento. Sacudón va, grito viene...
Fue el beso más hot de mi vida. Gracias al cielo que me haya besado así. El sexo de reconciliación es el mejor. Casi dos horas garchando. A lo bestia, sin cariño, sin amor. Lo único que nos pasaba por la mente era el placer, la lujuria.
Acabó adentro. No se cómo no me di cuenta, o él o quien sea. Tampoco nadie nos obliga a casarnos, somos grandes, pero bue...
Ahora ya es tarde. Ya estoy llegando a la Iglesia. De última, existe el divorcio.
