Miró a su alrededor. El paisaje era inmenso. Estaba en medio de un prado cubierto de un color violeta. Lo único que sobresalía era un árbol, muy lejos de donde él estaba. No supo distinguir que árbol era.Un sendero de tierra recorría por el medio los campos de lavanda. El perfume de las flores mezclado con la pureza del aire daba una sensación de paz que nunca había sentido.
El sol brillaba en medio de un cielo. Las nubes contrastaban con el celeste del cielo. Tuvo la impresión de haber estado allí antes. En realidad era muy similar a una estancia que él visitaba de niño, junto con sus padres.
Comenzó a caminar por el sendero acariciando las lavandas con su mano derecha. Era muy suave. El efecto le producía cierta felicidad, mezclada con nostalgia. La brisa en su rostro, el ruido de las plantas que se mecían con el céfiro. Todo era perfecto.
Palpó su bolsillo. Traía consigo sus cigarrillos. Prendió uno, tapando a la llama del viento con sus manos. Siguió caminando, besando a las flores con su mano derecha. La tranquilidad de aquel sitio era enorme. Daba algunos pasos con los ojos cerrados, respirando bien profundo, sintiendo la fragancia de las flores. Llegó a pensar que su adicción arruinaba aquel paraíso, pero ya estaba fumando.
Caminó durante horas, pero el sol no bajaba. El prado no parecía tener fin. Ya no divisaba el árbol, había quedado kilómetros atrás.
De pronto el viento se hizo más fuerte, las nubes grandes y grises taparon el cielo, el sol. Su cuerpo sentía la humedad del ambiente. Un rayo partió el horizonte, probocando un estruendo enorme. Y cuando el ruido cesó, comenzó a llover.
Los cuentos son...
El sueño.
La historia de un chico que, agotado por su triste vida, duerme y sueña cosas que jamás habría imaginado, aún cosas simples, como ver el atardecer.
Problemas de comunicación.
La misma historia, el mismo hecho. Como dos personas ven su relación desde puntos de vistas diferentes. Lo que piensan y callan.
8:36.
Un asesino a sueldo murió. Pese a que siempre vivió de la muerte, todavía no entiende cómo es estar muerto. Y su celular solo marca una hora: 8:36
La historia de un chico que, agotado por su triste vida, duerme y sueña cosas que jamás habría imaginado, aún cosas simples, como ver el atardecer.
Problemas de comunicación.
La misma historia, el mismo hecho. Como dos personas ven su relación desde puntos de vistas diferentes. Lo que piensan y callan.
8:36.
Un asesino a sueldo murió. Pese a que siempre vivió de la muerte, todavía no entiende cómo es estar muerto. Y su celular solo marca una hora: 8:36
